martes, 21 de agosto de 2007
Nueva York (episodio 1)
Este post corresponde al primer día en Nueva York, que hasta hoy no he podido subir al blog.

Ayer, día 2 del viaje, madrugamos bastante. Entre eljetlag que yo llevaba y que teníamos que ir pronto alEmpire State Building para evitar las colas, me desperté a las 5:30 y me puse a leer la guía hasta que diera una hora más decente de levantarse. Mi santo dormía como un bendito, sin jetlag ni nada. :-)

Bajamos a desayunar a un bar que hay enfrente del hotel y nos tomamos un café con leche, un muffin (magdalena gigante), una rosquilla de pan con mantequilla y una tostada "francesa" que no sabía a nada.

De allí fuimos al Empire State Building. Teníamos las entradas compradas de Internet, pero no de las caras que te evitan toda la cola (una especie de pase VIP), sino las normales.

El "susto" del día lo tuvimos cuando mi santo, más sufridor que nunca, me preguntó si había recargado la batería de la cámara de fotos. :-SSSS

Como no era plan subir al ESB sin cámara y tampoco era viable volver al hotel a recargarla, compramos una cámara de esas desechables y, bueno, ya veremos cómo han salido las fotos.

Es impresionante verlo desde abajo, tan gigantesco. La cola para subir salía del edificio y daba un cuarto de vuelta a su alrededor. Como he dicho antes, llevábamos una entrada normal (impresa desde casa) y no la VIP, que es el doble de cara, así que tuvimos que hacer la cola con todo el mundo, con la excepción de que nos saltamos un tramo de diez minutos, que es que había para comprar las entradas in situ.

Mi recomendación es que no compréis las entradas del ESB por Internet desde España (con el consiguiente pago por adelantado), sino que las compréis allí mismo: como hicimos nosotros no se adelanta tanto y te expones a tirar el dinero si pierdes las entradas (teóricamente las puedes volver a imprimir, pero tendrías que buscar un cibercafé) o si, por el motivo que sea, no puedes hacer la visita (las entradas sirven para cualquier día, pero hasta que vuelvas a Nueva York...).

La cola duró una hora, en su mayor parte dentro del edificio. No se hace interminable porque vas avanzando poco a poco; no es estar de pie quieto y aburrido. El edificio lo están reformando por dentro y los techos están con tubos y cables a la vista. Un detalle: en la planta baja, después del puesto de venta de entradas, se veían una vigas negras en el techo y un par de ellas (pero el resto no) tenían en relieve los símbolos de la Monarquía y Parlamento británicos, la rosa y la reja; ni idea de qué sería y tampoco tengo foto.

Ya arriba, desde el mirador que llaman pomposamente "observatorio", las vistas son espectaculares. Allí me sentí de verdad en Nueva York: Central Park, el edificio Chrysler, los rascacielos delgados y altísimos que lo rodean todo, al fondo el bajo Manhattan, donde faltan las Torres Gemelas y, más al fondo, chiquitina, la Estatua de la Libertad.

Bajamos del ESB (ojo: no os dejéis timar con la foto oficial; si no os gusta cómo habéis salido u os parece un robo, como fue nuestro caso, decid simplemente que no os interesa y punto) y volvimos al hotel a dejar recargando la cámara un par de horas. Para aprovechar el tiempo, fuimos a ver la sede de la ONU, que cae en nuestra misma calle.

Este cambio de planes fue un acierto redondo, porque el pase se hizo agradable y luego allí en la ONU pudimos disfrutar de un parque al lado del río muy tranquilo y soleado.

Aproveché para cortarme el pelo en una barbería de esas que tienen en la puerta un cilindro que gira con rayas en espiral. Lo mismo que el año pasado, he perdido mis falsos rizos con una rapada al cuatro. :-)

Mientras hacía tiempo, mi santo descubrió un parquecito muy agradable, tipo patio, con fuente en el medio, dedicado a un antiguo secretario general de la ONU, sueco, que murió en accidente y de apellido difícil de escribir.

También descubrió una hamburguesería-pizzería pequeña, con una especie de terraza, donde comimos unas hamburguesas riquísimas (nada que ver con McDonalds); calle 45, entre la 1a y la 2a.

Volvimos al hotel y, con la cámara recargada, nos fuimos a Central Park. Allí lo primero que hicimos fue montar en calesa. Desde mi punto de vista, fue un poco timo, porque el recorrido que te hacen es mínimo y no vale lo que cuesta (40 $). Después dimos un paseo por el parque a pie. Cosas interesantes: a pesar de que el parque haya salido en cientos de películas, no había visto unas piedras grandes en las que se sienta alguna gente a tomar el sol; vimos una terraza con mesas que tenían pintado un tablero de ajedrez, donde estaban unos jugando partidas rápidas, vimos también la fuente mítica que sale en las películas de Woody Allen; y nos tumbamos en el césped, rodeados de neoyorquinos y rascacielos.

Cuando pensábamos que estábamos llegando al final del parque, descubrimos que solo habíamos llegado hasta la mitad!! :-). Nos salimos a la altura de Metropolitan Museum y volvimos hacia el hotel por la 5a.

Llegamos agotados pero felices. Durante todo el día hizo un sol fantástico, sin exceso de calor, muy agradable.

zarevitz | 17:01   ||  
  • Comentario de Blogger Ignacio | 22/8/07 17:29

    Sabes que si yo hubiera estado en NY habria incluido en mi recorrido un par de estaciones de culto a Holden Caufield y el Guardian Entre el Centeno...
    Abrazos,

    Ignacio

     
  • Comentario de Blogger zarevitz | 22/8/07 20:45

    Bueno, en Central Park, junto al estanque, tuvimos un pensamiento por ti, por Holden y por los peces, que no sabemos adónde va en invierno cuando el agua se hiela. También me acordé de ti al ver tanto rascacielos art-deco. :-)

     
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