domingo, 23 de abril de 2006
Historia de Kevin
Esta historia la ha vivido mi hermana directamente. Antes de semana santa, estuvo colaborando con el Gobierno Vasco en unas encuestas sobre sexualidad que realizaron entre alumnos de 5 a 16 años. Sobre todo, se mostraba qué visión tienen los niños de los roles de género (por ejemplo, si la tarea de arreglar un grifo la relacionan con un hombre o una mujer). A mi hermana, como tiene práctica de trabajar con niños, le pidieron que lo hiciera entre los más pequeños, 5-6 años.

En una clase le asignaron dos niños para que hicieran la encuesta. Les preguntó cómo se llamaban. La primera dijo "Marta" y el otro va a decir el nombre y justo entonces mi hermana oye mucho ruido por demás y oye "Kevin". Como por el pelo largo, la forma de hablar y comportarse parecía una niña, mi hermana cree que ha oído mal y le vuelve a preguntar el nombre. Otra vez hay ruido y vuelve a oír "Kevin". Extrañada por no haberlo oído bien, no vuelve a insitir y ella se presenta y les explica cómo van a hacer la encuesta: como Marta es un poco mayor y además suele ir a clase y sabe escribir bien, ella misma irá escribiendo las respuestas de su encuesta; Kevin, como apenas sabe escribir porque va muy poco a clase (etnia gitana), le dice las respuestas a mi hermana y ésta las escribe.

Bueno, pues van haciendo la encuesta y mi hermana se convence de que el supuesto Kevin es una niña, como he dicho antes, por el pelo largo, la forma de comportarse y hablar. De hecho, según van haciendo la encuesta, se dirije a ambos como "chicas": venga chicas, vamos chicas... y como ni Marta ni Kevin dicen nada, ya está segura de que oyó mal lo de "Kevin".

En esto que llegan a una parte de la encuesta en la que hay un dibujo de un niño y de una niña a medio dibujar, y se les pide que dibujen en ellos las partes que se indican en una lista (ojos, orejas, manos, etc...). Marta y Kevin, como en general los demás niños, no dibujan "pene" ni "vagina" porque no saben lo que significan esas palabras. Entonces, mi hermana se lo explica: "pene" es por donde los niños hacen pis; a lo que Kevin responde: "ah, como lo que yo tengo". Mi hermana, convencida de que es una niña, se queda boquiabierta.

No sé cómo, pero la maestra de los niños la lleva a un aparte y le explica que en realidad Kevin es un niño. Mi hermana vuelve con los niños y, claro, a partir de entonces se refiere a ambos como "Marta y Kevin" y no como "chicas".

Y así siguen la encuesta hasta que llegan a la última hoja. En ella se les pregunta qué les ha parecido la encuesta y si el que ha contestado es un chico o una chica. A esto último Marta pone una equis en "chica" y mi hermana, que está escribiendo la de Kevin, pone la equis y dice "y tú Kevin, chico". Entonces Kevin coge una goma y borra la equis de mi hermana, coge el lápiz y marca "chica". Mi hermana le dice: "pero si tú eres un chico, ¿no ves que te llamas Kevin?" y entonces Kevin le responde: "yo es que tengo muchos nombres".




La historia de este niño transexual de 5 años me parece alucinante. Alucinante porque seguramente no pensamos mucho en las personas transexuales (yo no conozco personalmente a ninguna) y mucho menos pensamos en que estas personas tienen esas vivencias de conflicto e incomprensión desde la más tierna infancia, en contraste quizá con la orientación sexual, que –generalizando mucho, lo sé– tiende a provocar en las personas más vivencias conflictivas a partir de la adolescencia, cuando se desarrolla el deseo sexual.

Pero claro, los transexuales sufren esta incomprensión desde el primer momento, desde la primera vez que se reconocen en el espejo, les ponen faldas, pantalones o les llaman por su propio nombre.

Por supuesto, yo creo que en el derecho de esas personas –de todas las personas– a su propia historia, a borrar y reescribirla si es necesario, como hizo Kevin.

Sobre este mismo tema, he traducido a mi manera una columna muy interesante publicada por Joanne Herman en The Advocate. Los enlaces no son del original; los he añadido (cuando he podido, a páginas en castellano) para entender mejor las referencias que hace la autora.

URL original: http://www.advocate.com/exclusive_detail_ektid29673.asp


¿Qué incluye la palabra trans?

¿Transexual? ¿Travestido? ¿Gender-queer? Bajo el paraguas "transgénero" hay una variedad de personas que tratan la identidad de género y la expresión de género de formas no tradicionales. Un primer "quién es quién". Segunda parte de las series sobre transgéneros que está llevando a cabo The Advocate.

Joanne Herman

(Exclusiva de Advocate.com publicada el día 14 de abril de 2006)

En la década de 1980, el personaje de Fernando, interpretado por Billy Crystal en Saturday Night Live, afirmaba que "¡No es cómo te sientes, sino la apariencia que tienes!". Iba por el buen camino, excepto en que cómo se siente uno puede ser igualmente importante, como podréis comprobar.

¿Qué imagen os viene a la mente cuando alguien dice "transgénero"? ¿RuPaul? ¿Klinger de la serie de televisión M*A*S*H? ¿El Dr. Frank 'N' Furter de la película The Rocky Horror Picture Show? ¿Bree, el personaje de Felicity Huffman en la película Transamérica? ¿Leslie Feinberg o Kate Bornstein?

Estos son ejemplos de personas cuya expresión de genéro (qué apariencia tienen) e identidad de género (qué se sienten) pueden ser problemáticas en una sociedad de "rosa o azul". De hecho, "problemáticas" es decir poco. Cada mes muere asesinada más de una persona solamente por no ser conforme en cuestión de género, y eso sólo por los casos que conocemos. Esta cifra desoladora representa un porcentaje enormemente alto en una población relativamente pequeña y poco conocida.

A finales de los 80, se acuñó la palabra transgénero como término paraguas para referirse a personas con todas las variantes de género. ¡Eso es un término paraguas! Abarca a drag queen y drag kings, travestidos, transexuales y personas gender-queer, y probablemente a algunos otros de los que no tenemos idea aún. Incluso algunos gays y lesbianas con expresiones de género no tradicionales podrían estar protegidas por las leyes laborales y antidiscriminatorias inclusivas de lo "trans".

Reconociendo nuestra lucha común por los derechos civiles –y nuestros enemigos comunes– el movimiento de gays y lesbianas comenzó a añadir la T a mediados de los 90. Pero mi experiencia me ha demostrado que la generalidad de gays y lesbianas saben hoy en día muy poco acerca de la comunidad transgénero y verdaderamente desearían saber más.

Por ello, dejadme arrojar un poco de luz sobre la terminología trans.

RuPaul es probablemente el ejemplo más conocido de una "drag queen". Los "drag kings –es decir, mujeres que representan a un personaje masculino– están creciendo en popularidad también; Heywood Wakefield es un ejemplo. ("Drag" singifica originariamente "dressed as a girl", pero, para las que se visten como chicos, "drab" [monótono, gris] no atraería exactamente la misma audiencia.) La gente que "hace drag" lo hace por diversión, ocio y, en ocasiones, como forma de ganarse la vida. Las drag queens y los drag kings pueden ser homosexuales, heterosexuales o bisexuales, pero pocos sienten alguna vez la necesidad de cambiar médicamente de sexo como está haciendo la actriz Alexis Arquette. Por eso, para la comunidad drag, la cuestión es su derecho a la expresión de género.

Klinger de M*A*S*H es un ejemplo muy conocido de "travestido", al menos entre la gente de mi generación. La gente se traviste por varias razones. Klinger lo hacía como acto político. El Dr. Frank 'N' Furter lo hacía por razones fetichistas. Las mujeres comenzaron a vestir ropa de hombre hace tiempo como acto de moda, y hoy es algo común. ¡Pero pon un vestido a un chico y tendrás aún un gran problema! Por eso, los hombres que aún tienen que explicar su necesidad de travestirse se limitan a menudo a hacerlo en la privacidad de su hogar o en una de las diversas conferencias de transgénero que se organizan en el país cada año. Los travestidos también pueden ser homosexuales, heterosexuales o bisexuales, pero no sienten la necesidad de cambiar médicamente. Con independencia de las razonles por las que se travisten, la cuestión es su derecho a la expresión de género.

Bree (el personaje de Felicity Huffman) es un ejemplo de "transexual", lo mismo que yo. Representamos a la pequeña parte de la población transgénero que siente tan fuertemente que es del género opuesto al de sus órganos sexuales 'originales' que –si se lo pueden pagar– seguimos un tratamiento médico (terapia hormonal y/o cirugía) para poner nuestro cuerpo físico (es decir, qué apariencia tenemos) en línea con nuestra identidad de género (qué nos sentimos).

Muchos otros que tienen una fuerte identidad contra-género también "cambian" a vivir en su género preferido utilizan ropa, maquillaje y maneras. Estas personas son "transgénero" en lugar de transexuales. Sí, habéis leído bien: cambiar médicamente es sólo importante para un número pequeño de personas bajo el paraguas transgénero. (Hablaré más sobre esto en una futura columna.)

Yo me identifico como lesbiana, pero la gente transexual y transgénero puede ser lesbiana, gay, bisexual o heterosexual. Para nosotros, la cuestión es nuestro derecho a nuestra expresión de género y a nuestra identidad de género.

Leslie Feinberg y Kate Bornstein son ejemplos de la vida real del equilibrio de la población transgénero. A ellos no les funciona el binomio de género en su vida diaria, ni parcial ni totalmente. Sucede que ambos son escritores y sus obras, Stone Butch Blues de Feinberg y Gender Outlaw de Bornstein, son incluidas a menudo en los programas universitarios de estudios sobre género hoy en día porque animan al lector a reconsiderar el afianzado binomio de género.

Quizá como resultado de ello haya un incremento en el número de gente joven que se declara "gender-queer", lo que en buena medida se define como cada persona quiera. Esto puede significar parte de un género y parte del otro, o incluso ninguno de ellos. Para ellos, la cuestión es definitivamente su derecho a su expresión de género y a su identidad de género.

¿Y qué hay sobre ti? Es probable que no te consideres a ti mismo como transgénero. ¿pero para ti es importante cómo te sientes y qué apariencia tienes? Una lesbiana marimacho no piensa en sí misma como hombre (identidad) como consecuencia de su apariencia (expresión), lo mismo que un gay afeminado no piensa en sí mismo como mujer como consecuencia de sus actos.

Por eso digo que, a diferencia de lo que afirmaba el personaje de Billy Crystal, ambas cuestiónes –cómo se siente uno, y cómo actúa y qué apariencia tiene– son esenciales en la definición de uno mismo. Y con independencia de que te consideres a ti mismo como transgénero, tenemos ciertamente cosas en común que nos dan una buena razón para trabajar juntos.


Herman es el primer transgénero miembro del patronato de la Point Foundation, que concede becas esenciales para estudiantes universitarios LGBT; y de Gay and Lesbian Advocates and Defenders, la organización de derechos LGBT de Nueva Inglaterra que trajo el matrimonio entre personas del mismo sexo a Massachusetts. También es miembro del comité asesor del National Center for Transgender Equality. Más información sobre estas organizacionees en www.thepointfoundation.org, www.glad.org y www.nctequality.org.

zarevitz | 03:40   ||  
  • Comentario de Blogger apañao | 26/4/06 00:15

    No es un poco precipitado llamar transexual al chaval?, no sé, no tengo ni idea de psicología pero lo mismo este chico tiene algún tipo de confusión de identificación sexual y no por ello tiene que ser transexual.

     
  • Comentario de Blogger fenixin | 26/4/06 02:07

    ¡Vaya curre, Zarillo!

    Yo estoy de acuerdo con Apa.
    Imagino que ese niño habrá oído un millón de veces, en su casa y en todas partes, que parece una niña.
    Y a esa edad, estoy convencido que el lo interpreta como un halago.
    (Mira que niño tan guapo, si parece una niña)

    Si es así, es normal que esté confundido. O puede que incluso esté explotando el hecho, porque de momento no le supone inconvenientes, sino ventajas.
    A los 5 años, que se sienta mujer, y que lo reivindique, parece un poco fuerte.

    El artículo interesante, Zarillo.
    Aunque sería menos confuso si no estuviesen repetidos gran parte de los párrafos, jeje. :DDD

     
  • Comentario de Blogger zarevitz | 26/4/06 10:35

    Por supuesto no he pretendido hacer un análisis de Kevin. Puede que sea lo que decís vosotros o que sencillamente le estuviera gastando una broma a mi hermana, pero también puede ser que se sintiera mujer en aquel momento y lo reafirmara de esa manera. Quizá para ninguno de estos casos sea adecuada la palabra "transexual" y sea mejor la de "gender-queer" que se explica en el artículo de más abajo.

    La verdad es que la historia de Kevin me impresionó mucho, pero la he tomado más como pretexto o contexto para hablaros de un asunto que a mí me parece esencial: el derecho que uno tiene a inventarse y reinvertarse las veces que haga falta, a desarrollar libremente su personalidad y a borrar de su historia y reescribir lo que considere oportuno. Como digo en el artículo, no es sólo para el caso de Kevin ni para el caso de los transexuales, transgénero, etc. sino para todo el mundo.

    En mi película favorita (Todo sobre mi madre), Agrado lo explica muy bien: una es más auténtica cuando más se parece a lo que siempre ha soñado de sí misma. Agrado no lo dice, pero yo creo que además una también puede ir cambiando de sueño según la época y el momento y sobre esa pista escribir o improvisar el desarrollo de su propia vida.

     
  • Comentario de Blogger zarevitz | 26/4/06 10:35

    P.D.: Corrijo los párrafos repetidos del artículo. Gracias, Fénix. :*

     
  • Comentario de Anonymous ziipp | 26/4/06 11:58

    No sabía que Alexis Arquette se estuviese convirtiendo en la tercera hermana Arquette. Bueno, ni siquiera me he llegado nunca a creer lo de Antonia San Juan...

    Lo que me alucina, aparte de que tiene que ser complicadísimo eso se reinventarse a uno mismo, no solo quirúrgicamente, sino mentalmente, es la capacidad de los norteamericanos para inventarse palabras. Lo de "gender queer" no me ha quedado muy claro, ¿es algo que cubre no solo la transexualidad sino el afeminamiento o "masculinamiento" en el comportamiento de gays/lesbianas? Porque si lo es, me parece una vuelta atrás más que hacia adelante.

     
  • Comentario de Blogger zarevitz | 26/4/06 13:42

    En el enlace que he puesto a la Wikipedia, lo definen del siguiente modo: "A genderqueer person is part of a group of people who do not fit into the traditional two-gender or gender-binary system". Whatever that means.

    Creo que tienes razón con lo de que es complicadísimo. También lo dice Agrado en la peli: cuesta mucho ser auténtica, pero una no debe ser tacaña en estas cosas.

     
  • Comentario de Blogger fenixin | 26/4/06 15:08

    A mí me parece que tantas etiquetas solo sirven para justificar la existencia del grupo de expertos que las conocen y aplican. Un sacerdocio más, en esta sociedad llena de parcelas sacerdotales, de expertos del humo, y de la niebla, y de la nada.
    Pasa como con algunas “enfermedades”
    Teorizan la dolencia, aparecen los expertos, surgen los tratamientos, y tenemos una industria pujante en marcha donde antes no había nada.
    Una persona son mil matices distintos, no una etiqueta.
    Y al final, en esto, como en lo demás, todo se reduce a estar a gusto con uno mismo.

     
  • Comentario de Anonymous Ignacio | 27/4/06 12:26

    Tus comentarios me recuerdan un poquito (salvando muchas distancias, porque es un tema delicado) a esos sordos (¿cómo era?) que no quieren hablar y que consideran que imponerles un lenguaje que se escapa a su forma de expresarse es querer cambiarles una cosa tan íntima. ¿Y esa gente (niños, por ejemplo) que sabe hablar pero que no quiere?
    Ufff... es complicadísimo. La existencia de una norma es un algo ful. Sobre todo en cuanto q la mayoría se sale de la norma.

    Sólo se me ocurre como juicio de valor q cuesta mucho escapar de la gente y más escapar de uno mismo y que se debe respetar mucho. Quízá respetarse a sí mismo y respetar a los demás puede facilitar un poco la cosa. ¿Cambiarse? cuando se está de acuerdo con el cambio no veo nada nocivo a priori y pienso q puede tener buenas consecuencias para el desarrollo personal, aunque se debe tener en cuenta q no todos los cambios son posibles, tienen garantía de éxito ni te acercan a tu sueño.

     
  • Comentario de Blogger fenixin | 27/4/06 23:04

    ¿Te refieres a mi con lo de los sordos?

    "...consideran que imponerles un lenguaje..."

    Esto tampoco lo cojo.
    Amos a ver.
    Un experto en su casa de pensilvania, puede definir una etiqueta que asimile de alguna forma la manera en que vivo mi sexualidad.
    Perfecto.
    ¿Y qué?
    ¿Eso me ayuda?
    ¿Me salva la vida?
    ¿Me hará más feliz?
    ¿Follaré más?

    Me sigue pareciendo que compartimentar con más etiquetas grupos que ya de por sí estan muy compartimentados y etiquetados, no aporta gran cosa, al menos, nada medianamente bueno.
    Aparte, que por reducción al absurdo, y si queremos ser exaustivos, deberíamos llevar el etiquetado hasta sus últimas consecuencias.
    Y de echo, ya lo estamos.
    Cada uno tenemos nuestro nombre y apellido, que nos etiqueta por lo que realmente somos.
    Personas únicas. (O al menos, eso es lo que nos gusta creer) :DD

    joer, mira que puedo ser pedante cuando me pongo, jijiji

     
  • Comentario de Anonymous Ignacio | 28/4/06 11:44

    Disculpen el malentendido: me refería a los comentarios de zarevitz, incluyendo el post.
    En grandes rasgos estoy de acuerdo con fenixin en lo de las etiquetas. Y mi comentario era precisamente en esa dirección.
    De todas formas no veo nada malo en las etiquetas. Aunque, eso sí, puede ser indeseable alguno de los usos que se les da.

     
  • Comentario de Blogger zarevitz | 28/4/06 14:06

    Da gusto tanto comentario. Me habéis dado ideas para dos posts más. Ahora sólo tengo que encontrar la excusa. :-)

     
  • Comentario de Blogger apañao | 29/4/06 11:49

    Estoy de acuerdo con lo que decís de que etiquetar con afán de disgregar o parcelar a la sociedad es un gran error, pero no creo que lo que definís sea tanto etiquetar como identificar. En muchas ocasiones para poder desarrollarnos como individuos es necesario dar nombre a lo que somos y a lo que sentimos, y eso, inevitablemente nos agrupa con todas aquellas personas que han sido definidas de la misma manera.

    Como ejemplo el otro día ví un reportaje en la tele de familiares de personas desaparecidas. Todos ellos se identificaban como tales, y gracias a eso se han podido asociar y compartir experiencias, para aprender a ordenar sus sentimientos y en definitiva conocerse mejor. El error surgiría si esas personas solo pudieran ver la realidad bajo el filtro que les puede imponer pertenecer a esa asociación.

     
  • Comentario de Blogger Daniela | 11/7/06 17:47

    Me impresionó lo de Kevin, porque muestra un ejemplo concreto de cómo la sociedad va construyendo condicionales para definir quién sos y encasillándote definitivamente en la clasificación binaria.

    Para tu hermana, Kevin era una nena, hasta que intercedió la maestra: si tiene pene, es niño, punto final.

    Es increíble cómo en algunas personas esa forma de pensamiento se extiende y se asienta en la madurez de forma inquebrantable. En mi blog tengo un comentarista acosador constante que no para de recordarme mis genitales y lo que para él significan, de una manera extremadamente burlona y humillante.

    Las cosas que tenemos que soportar. Y sí, desde los 5 años yo también.

     
  • Comentario de Blogger LaDivinaDiva | 1/9/07 20:05

    Hola me gusto mucho este articulo
    pasa por mi blog creo que te gustara

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  • Comentario de Anonymous Anónimo | 8/2/10 12:42

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